La pasión, tal como Juan la cuenta, viene a expresar el centro del tiempo, el encuentro de vida y muerte a favor de la vida, el encuentro de amor y pecado a favor del amor. El evangelista quiere manifestar como el designio escondido de Dios que mueve el mundo desde el principio por fin acontece en su plenitud. Por eso, en este evangelio las últimas palabras de Jesús son: “Está cumplido”. Esta es la hora que ha ido preparando Dios y que Jesús aguarda a lo largo del evangelio para ser uno con ella. Aparece en esta pasión la hora del límite, del desierto, de la oscuridad, la hora del mal, de la prepotencia, de la violencia y la injusticia. Nadie escapa de esta hora que ahora marca el tiempo de Jesús. Antes había aparecido la hora de la fiesta (como en Caná), de la alegría, de la amistad y del perdón, de la acogida y del futuro soñado. Ahora, esta hora de vida. que se había expresado en el cuerpo compañero y afectuoso de Jesús. se impregna de muerte. Sin embargo, en el evangelio de Juan no...