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VIERNES SANTO (Is 52,13-53,12; Sal 30, 2y6.12-13.15-16.17y25; Hb 4,14-16; 5,7-9; Jn 8,1-19,32)

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La pasión, tal como Juan la cuenta, viene a describir el centro del tiempo, el encuentro de la vida y la muerte a favor de la vida, el encuentro del amor y del pecado a favor del amor. El evangelista quiere manifestar cómo el designio escondido de Dios que mueve el mundo desde el principio llega, por fin, a su plenitud. Por eso, en este evangelio las últimas palabras de Jesús son: “Está cumplido”. Esta es la hora que ha ido preparando Dios y que Jesús aguarda a lo largo del evangelio para ser uno con ella. En esta pasión se nos narra la hora del límite, del desierto, de la oscuridad, la hora del mal, de la prepotencia, de la violencia y la injusticia. Nadie escapa de esta hora que ahora marca el tiempo de Jesús. Antes el evangelista había narrado la hora de la fiesta (como en Caná), de la alegría, de la amistad y del perdón, de la acogida y del futuro soñado. Ahora, esta hora de vida, que se había expresado en el cuerpo compañero y afectuoso de Jesús, se impregna de muerte. Sin embar...

AMANECE EL JUEVES SANTO (pequeña oración)

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JUEVES SANTO (Ex 12, 1-8.11-14; Sal 115, 12-18; 1Cor 11, 23-26; Jn 13, 1-15)

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Si nos fijamos en la historia de los hombres con Dios podemos apreciar que funciona en forma de espiral de expansión y contracción con dos fuerzas en tensión: un centro que está en continua expansión para abarcarlo todo. Ese centro es Dios mismo que se extiende en espiral por los caminos de la historia para unir todas las cosas a su propia vida. Por otro lado, un espacio podríamos decir salvaje, necesitado de domesticación (en el sentido que se daba a esta palabra en El principito ), el espacio de la humanidad que continuamente parece necesitar huir de Dios para ser ella misma, aunque terminando siempre cansada, vencida y habitada por una melancolía mortal en desiertos sin horizonte. Es este espacio el frente de expansión donde  Dios   nos busca en sus continuas salidas de sí para traernos al núcleo de la vida, al centro paradisiaco donde todo encuentra su armonía, un centro que no es otro que él mismo. El relato memorial de la Pascua que leemos hoy refleja la conmemoración vi...

DOMINGO DE RAMOS (Is 50, 4-7; Sal 21,8-9.17-18a.19-20.23-24; Filp 2,6-11; Mt 26,14-27,66)

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A veces es difícil ver lo que tenemos delante de nuestras narices. La razón es que no miramos con la mirada libre, abierta, atenta, sino sometida a razones, juicios e interesas en los que nos encontramos protegidos, seguros, dueños de la realidad y de nosotros mismos. Cuando miramos a Jesús pasa igual, podemos estar ante él y no ver quién es, que dice y qué hace. Más aún, podemos hacerle objeto demuestra admiración o devoción, manteniéndonos muy lejos de su espíritu. El otro día veía la presentación de una túnica nueva de sedas y bordados de oro y plata para un Cristo que llamaban de la humildad. Y me preguntaba: ¿qué humildad han visto en Cristo para vestirlo así? Con esa túnica ¿no están negando su humildad y vistiéndolo, por el contrario, de vanidad? En estos días vamos a poner ante nuestros ojos y en nuestros oídos en la pasión de Jesús, vamos a ensalzarla con admiración, devoción y gratitud. Lo hacemos ya desde este domingo con la entrada de Jesús en Jerusalén como Mesías. Pero he...