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DOMINGO DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD (Ex 34,4b-6.8-9; Dn 3,52-56; 2Cor 13,11-13; Jn 3,16-18)

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¡Qué duras suenan las palabras del evangelio de hoy!: “El que no cree en el Hijo ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Unigénito de Dios”. Como si se dijera que no creer es estar condenado. Y, sin embargo, la liturgia de este día nos invita a celebrar la fiesta de Dios como vida de relación acogedora en la que hemos sido recogidos para toda la eternidad. Es aquí donde la fe juega un papel esencial. Recuerdo un viaje en un tren en el que un padre se pasó dos horas de pie con su bebé en brazos (algo que habitualmente hacen las mujeres, quizá por eso quedó en mi memoria) intentando calmarlo para que pudiera dormir tranquilo. Pero no hubo forma. El viaje se terminó y el niño seguía sin sentir el cuerpo y el afecto de su padre como un lugar de protección y recogimiento donde descansar. ¡Qué dolor para el niño y que impotencia para el padre! ¡Qué pequeño infierno de vida! Algo le pasaba al niño que no podía descansar en el amor evidente de su padre. Algo se había colado en su...

TELAS DE ARAÑA (pequeña meditación poética)

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VEN, ESPÍRITU SANTO. ANIDA

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DOMINGO DE PENTECOSTÉS (Hch 2,1-11; Sal 103; 1Cor12,3b-7.12-13; Jn 20,19-23)

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Cuando entramos en un ataque de angustia porque algo nos descompone hasta hacernos perder el dominio sobre nosotros mismos, los psicólogos recomiendan hacer más profunda la respiración. Incluso se ha creado la regla 4-7-8 (inhalar contando 4, retener la respiración contando 7 y exhalar contando hasta 8). Así el cuerpo se pausa y consigue recomponerse hasta desactivar la angustia que produce la situación, aunque esta siga ahí. La respiración de la fe es algo similar, pero más radical. Hoy, en el evangelio, cuando los discípulos están atravesados por el miedo y la angustia de la soledad, la confusión o el fracaso, también por su traición y pecado, Jesús resucitado les hace mirar sus llagas, como si quisiera llevarlos más hondo en la experiencia y la comprensión de la contradicción del mundo. Pero lo hace exhalando su Espíritu sobre ellos, de forma que esta contradicción quede situada en un marco donde no tiene un poder definitivo, su propia vida resucitada. De esta manera, aunque nada pa...

Semillas suspendidas (pequeña meditación poética)

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