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DOMINGO I DE CUARESMA (Gen 2, 7-9;3,1-7; Sal 50, 3-6.12-14.17; Rom 5,12-19; Mt 4, 1-11)

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No hace falta ir al desierto para ser visitados por la tentación. La tentación nos sale al encuentro en nuestro camino al trabajo, al entrar en el mundo paralelo de internet, al tomar una caña con los amigos, al mirar nuestra agenda de trabajo o al pensar en el fin de semana. Así se presenta sin dar la cara, escondida, a caballo de la simple inercia. Porque, ¿qué hay que hacer para dejarse llevar por la indiferencia, para aceptar la solicitud de una página pornográfica, para vivir a golpe de la imagen y el me gustas, para aceptar comentarios calumniosos o injustos de los amigos sobre terceras personas, para vivir el fin de semana como un simple desahogo o un perezoso  standby , para conformarse con trabajar lo justo sin dar lo mejor de nosotros mismos? Pues nada, solo dejarse llevar. La tentación siempre nos da facilidades susurrándonos que elegirla nos hará bien. Pero el Señor nos invita a ir con él al desierto, a luchar, a escarbar debajo de la velocidad insensata y perezosa de l...

LAS CUARESMAS DESÉRTICAS DE LA VIDA

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DOMINGO VI DEL TIEMPO ORDINARIO (Eclo 15, 15-20; Sal 118, 1-2.4-5.17-18.33-34; 1Cor 2, 6-10; Mt 5, 17-37)

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Hemos de reconocer que la misericordia de Dios fácilmente se convierte en una coartada en nuestra vida. Él parece no escarmentar, como en un exceso de confianza y gracia sobre nosotros, y sigue invitándonos al espacio de su vida que, luego, desordenamos haciendo de la tierra prometida, que somos nosotros mismos y que podía manar leche y miel, una tierra donde crecen las ortigas y las alimañas que alimentamos con nuestro ensimismamiento, nuestras injusticias y nuestra dejadez en el cuidado de las cosas y de las personas. Y aquí estamos, en una tierra buena venida a menos, una tierra que necesita un trabajo duro, como dijo el Señor a Adán después de que hubiera estropeado el paraíso, para que sea lo que estaba destinada a ser. La misericordia de Dios nos asegura que las puertas del paraíso nunca están cerradas del todo, pero esto no es suficiente, como apunta el evangelio de hoy, porque el paraíso, o el Reino como lo llama Jesús, tiene sus leyes; porque no puede haber una vida buena y be...

DOMINGO V DEL TIEMPO ORDINARIO (Is 58, 7-10; Sal 111, 1-9; 1Cor 2, 1-5; Mt 5, 13-16)

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Demasiadas veces los cristianos nos diferenciamos por gestos devocionales que realmente no afectan a la vida, por añadidos religiosos que no aportan nada, salvo si son reconocidos como bienes de interés cultural. Pero Jesús no se refería a que nos dedicáramos a crear bienes de interés cultural y a hacerlos cada vez más espléndidos cuando nos llamó a ser sal de la tierra y luz del mundo. Si tenemos que cantar con gestos la alegría de nuestra fe, hagámoslo, que no es malo cantar el amor con la belleza de los gestos, pero con cuidado porque es fácil perder el sentido en ellos. Lo único que da sabor verdadero a la vida, lo que no deja que se estropee y se pudra es el evangelio, y solo cuando lo llevamos implantado en el corazón de la vida nos convertimos en lo que Jesús espera de nosotros. Esto no es opcional, y solo así el Señor puede hacer de nosotros sal y luz para el mundo. Necesitamos vivir en contacto continuo con el evangelio de Cristo, porque solo así su Espíritu nos contagia su fo...

JORNADA MUNDIAL DE LA VIDA CONSAGRADA . Saludo

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