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JUEVES SANTO (Ex 12, 1-8.11-14; Sal 115, 12-18; 1Cor 11, 23-26; Jn 13, 1-15)

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Si nos fijamos en la historia de los hombres con Dios podemos apreciar que funciona en forma de espiral de expansión y contracción con dos fuerzas en tensión: un centro que está en continua expansión para abarcarlo todo. Ese centro es Dios mismo que se extiende en espiral por los caminos de la historia para unir todas las cosas a su propia vida. Por otro lado, un espacio podríamos decir salvaje, necesitado de domesticación (en el sentido que se daba a esta palabra en El principito ), el espacio de la humanidad que continuamente parece necesitar huir de Dios para ser ella misma, aunque terminando siempre cansada, vencida y habitada por una melancolía mortal en desiertos sin horizonte. Es este espacio el frente de expansión donde  Dios   nos busca en sus continuas salidas de sí para traernos al núcleo de la vida, al centro paradisiaco donde todo encuentra su armonía, un centro que nos es otro que él mismo. El relato memorial de la Pascua que leemos hoy refleja la conmemoración v...

DOMINGO DE RAMOS (Is 50, 4-7; Sal 21,8-9.17-18a.19-20.23-24; Filp 2,6-11; Mt 26,14-27,66)

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A veces es difícil ver lo que tenemos delante de nuestras narices. La razón es que no miramos con la mirada libre, abierta, atenta, sino sometida a razones, juicios e interesas en los que nos encontramos protegidos, seguros, dueños de la realidad y de nosotros mismos. Cuando miramos a Jesús pasa igual, podemos estar ante él y no ver quién es, que dice y qué hace. Más aún, podemos hacerle objeto demuestra admiración o devoción, manteniéndonos muy lejos de su espíritu. El otro día veía la presentación de una túnica nueva de sedas y bordados de oro y plata para un Cristo que llamaban de la humildad. Y me preguntaba: ¿qué humildad han visto en Cristo para vestirlo así? Con esa túnica ¿no están negando su humildad y vistiéndolo, por el contrario, de vanidad? En estos días vamos a poner ante nuestros ojos y en nuestros oídos en la pasión de Jesús, vamos a ensalzarla con admiración, devoción y gratitud. Lo hacemos ya desde este domingo con la entrada de Jesús en Jerusalén como Mesías. Pero he...

DOMINGO V DE CUARESMA (Ez 37, 12-14; Sal 129, 1-8; Rom 8, 8-11; Jn 11, 3-7.17.20-27.33-45)

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¡Hay tantas enfermedades que terminan en la muerte!, ¡hay tantos fracasos de los que uno no se puede recuperar!, ¡hay tantas heridas, en el cuerpo y en el alma, que nunca sanarán!, ¡hay tanta soledad que nunca encontrará compañía!... que no es difícil pedir cuentas a Dios. ¿Dónde estabas mientras estos hijos tuyos (nosotros, a veces), de los que decías que eran tus predilectos, se perdían en la nada que el mundo termina por olvidar ensimismado en sus logros? Aquí se sitúa la extrañeza de los discípulos que no entienden cómo Jesús no deja todo y va a casa de su amigo Lázaro, aquí se sitúa la queja de las hermanas de Lázaro: ¡Si hubieras venido antes!, ¿por qué no viniste antes? Jesús no explica, simplemente pregunta si los que le acompañan creen en él, si creen que su vida tiene más fuerza que cualquier desastre, justo en el momento en el que esta parece no tener ningún poder ya. No pregunta si creen en que puede resolver los problemas o hacer que desaparezca la presión del mal que opri...

Todo ángel es terrible (pequeñas meditaciones poéticas)

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