DOMINGO III DE CUARESMA (Ex 17, 3-7; Sal 94, 1-9; Rom 5, 1-2.5-8; Jn 4, 5-42)
No podemos vivir sin alimento y bebida. Y, sin embargo, esto no es suficiente. No podemos vivir sin todo lo material, el cuerpo y las cosas son nuestro hábitat y, sin embargo, no cabemos ni en él ni en ellas. No hace falta ser creyente para experimentar la sensación de que ni el cuerpo ni las cosas son suficientes. Necesitamos que estén permeadas de una sustancia que no se reduce a la carne y a la materia. Existe en nosotros un anhelo de espíritu, de algo que esté en las cosas, pero no se reduce a ellas, que esté en nosotros, pero no se reduce a la inmediatez del cuerpo. Cada día, como la samaritana, vamos a buscar el ‘agua’ necesaria para la vida; y, como los discípulos, salimos a conseguir el ‘alimento’ necesario para la supervivencia. Y, cada día, sentimos que necesitamos algo más y vivimos eso que dice Giuseppe Forlai, que “somos demasiado pequeños para experimentarlo todo y demasiado grandes para saciarnos con lo poco que experimentamos”. Por eso, no basta tener cada vez más, o co...