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DOMINGO XVIII (Is 55,1-3; Sal 144; Rom 8,35.37-39; Mt 14,13-21)

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Es curioso que el evangelista sitúe el episodio de la multiplicación de los panes justo después de la muerte de Juan el Bautista. Al principio, como si este acontecimiento le quitara las ganas de comer y de relacionarse, Jesús se dirige a un lugar desierto a alimentarse en la oración. Sin embargo, la multitud lo sigue y él, sabiendo que apenas podemos soportar la muerte, cura a algunos enfermos y pide a los discípulos que les den de comer. Pero, ¿qué puede alimentar la vida cuando se conoce su desenlace? Como dice el autor del Eclesiastés: “¡Vanidad de vanidades; todo es vanidad! ¿Qué saca el hombre de todos los afanes con que se afana bajo el sol?”. Ciertamente podemos decir: “Comamos y bebamos que mañana moriremos” (1Cor 15,32). Olvidarnos y entretenernos entre los bienes y los placeres de la vida, cuantos más mejor. Como decía Humphrey Bogart en la película Llamad a cualquier puerta : “Vive rápido, muere joven y deja un bonito cadáver”. Pero, como la muchedumbre que sigue a Jesús, l...

ESTAR CONTIGO (Oración)

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DOMINGO XVII DEL TIEMPO ORDINARIO (1Re 3, 5.7-12; Sal 118, 57.72.76-77.127-128.129-130; Rom 8, 28-30; Mt 13, 44-52)

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Esto tienen de curioso, o de terrible, las parábolas: que se puede entender lo que dicen sin entender nada de lo que Jesús quiere decir con ellas. La razón es que Jesús no las cuenta para transmitir ideas sobre la vida o sobre Dios.  ¡No! Si las escuchamos así no entenderemos. Jesús quiere describir la vida bajo el reinado de Dios que ya está aconteciendo a su alrededor para que sepamos si estamos en sus dominios o no, y entonces reaccionemos en consecuencia. Por eso, lo verdaderamente determinante al escuchar una parábola es si, al oírla, nos reconocemos dentro o fuera de ese mundo de Dios que no es otro mundo, porque se ofrece aquí y ahora, aunque no coincide con las inercias de este mundo tal y como funciona. Y, además, qué es lo que decidimos respecto a ese mundo al oírla. Por eso, cuando Jesús termina alguna de sus parábolas dice: “El que tenga oídos que oiga”; o pregunta, como hace hoy: “¿Habéis entendido todo esto?”. Cuando los discípulos dicen que sí, él les empuja a contra...

CON QUÉ INFINITA DISCRECCIÓN (oración)

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DIOS QUE CUIDA DE TODO (Oración)

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