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DOMINGO I DE PASCUA (Hch 10,34a.37-43; Sal 117,1-2.16-17.22-23; Col 3,1-4; Jn 20,1-9)

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Aún está oscuro, pero la losa oscura de la muerte ya no pesa sobre la vida, aunque María no lo sabe  aún . La oscuridad del mundo, una y otra vez, parece tragarse la luz de la vida. Nunca han dejado de brillar chispas luminosas de vida que alentaban a los hombres y a las mujeres a reunirse y celebrar la fiesta de la creación, pero una y otra vez todo parecía no ser más que un soplo ligero, vanidad de un día, que siempre desembocaba en el torpor de una noche vacía.   Aunque también se soñaba allí, incluso en la noche del mundo saltaban chispas de luz, reflejo de una vida que se esperaba, que se imaginaba como patria feliz de todos, aunque al despertar todo seguía igual, el día era como la noche y contradecía siempre los sueños que querían alentar la vida. Y, sin embargo, los hombres no entierran sus sueños y se olvidan de ellos, no pueden enterrar la luz que han percibido fugazmente, porque les habita por dentro. Por eso, hacen monumentos a la luz, cada tumba (y las hay de much...

VIGILIA PASCUAL'26. Poema a modo de homilía

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AMANECE EL SÁBADO SANTO (pequeña oración)

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AMANECE EL VIERNES SANTO (pequeña oración)

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VIERNES SANTO (Is 52,13-53,12; Sal 30, 2y6.12-13.15-16.17y25; Hb 4,14-16; 5,7-9; Jn 8,1-19,32)

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La pasión, tal como Juan la cuenta, viene a describir el centro del tiempo, el encuentro de la vida y la muerte a favor de la vida, el encuentro del amor y del pecado a favor del amor. El evangelista quiere manifestar cómo el designio escondido de Dios que mueve el mundo desde el principio llega, por fin, a su plenitud. Por eso, en este evangelio las últimas palabras de Jesús son: “Está cumplido”. Esta es la hora que ha ido preparando Dios y que Jesús aguarda a lo largo del evangelio para ser uno con ella. En esta pasión se nos narra la hora del límite, del desierto, de la oscuridad, la hora del mal, de la prepotencia, de la violencia y la injusticia. Nadie escapa de esta hora que ahora marca el tiempo de Jesús. Antes el evangelista había narrado la hora de la fiesta (como en Caná), de la alegría, de la amistad y del perdón, de la acogida y del futuro soñado. Ahora, esta hora de vida, que se había expresado en el cuerpo compañero y afectuoso de Jesús, se impregna de muerte. Sin embar...