Entradas

DOMINGO III DE CUARESMA (Ex 17, 3-7; Sal 94, 1-9; Rom 5, 1-2.5-8; Jn 4, 5-42)

Imagen
No podemos vivir sin alimento y bebida. Y, sin embargo, esto no es suficiente. No podemos vivir sin todo lo material, el cuerpo y las cosas son nuestro hábitat y, sin embargo, no cabemos ni en él ni en ellas. No hace falta ser creyente para experimentar la sensación de que ni el cuerpo ni las cosas son suficientes. Necesitamos que estén permeadas de una sustancia que no se reduce a la carne y a la materia. Existe en nosotros un anhelo de espíritu, de algo que esté en las cosas, pero no se reduce a ellas, que esté en nosotros, pero no se reduce a la inmediatez del cuerpo. Cada día, como la samaritana, vamos a buscar el ‘agua’ necesaria para la vida; y, como los discípulos, salimos a conseguir el ‘alimento’ necesario para la supervivencia. Y, cada día, sentimos que necesitamos algo más y vivimos eso que dice Giuseppe Forlai, que “somos demasiado pequeños para experimentarlo todo y demasiado grandes para saciarnos con lo poco que experimentamos”. Por eso, no basta tener cada vez más, o co...

CONFERENCIA: La plenitud de la imagen. Cristo imago Dei - imago hominis

Imagen
                         CONFERENCIA: Pinchar aquí

DOMINGO II DE CUARESMA (Gen 12, 1-4a; 3, 1-7; Sal 32, 4-5.18-19.20.22; Tim 1, 8b-10; Mt 17, 1-9)

Imagen
Creíamos firmemente, queríamos creer así, seducidos por la belleza de la vida de Cristo, por su integridad y su coraje, por su misericordia y su humildad. Creíamos firmemente, queríamos creer así, sorprendidos por algún momento fugaz donde reconocimos que el Señor pasaba a nuestro lado acariciándonos el corazón y llenándolo de esperanza. Creíamos firmemente, queríamos creer así, acompañados por hermanos que Jesús mismo puso en nuestro camino para sostenernos, alentarnos, para celebrar la vida y soportar la muerte. Pero un día la vida nos trajo el peso de la cruz o simplemente nos lo anunció; el peso del dolor inútil, injusto, degradante, solitario, y tembló nuestra vida y nuestra fe porque sentimos que su fuerza se difuminaba como los sueños infantiles. Te habíamos transfigurado proyectando nuestros sueños en ti. Y creímos que ya estaba todo hecho con tenerte cerca, pero tu amor, que nos había mostrado la luz del cielo, parecía ahora ocultarse en un eclipse de vida. Y entonces nos llam...

DOMINGO I DE CUARESMA (Gen 2, 7-9;3,1-7; Sal 50, 3-6.12-14.17; Rom 5,12-19; Mt 4, 1-11)

Imagen
No hace falta ir al desierto para ser visitados por la tentación. La tentación nos sale al encuentro en nuestro camino al trabajo, al entrar en el mundo paralelo de internet, al tomar una caña con los amigos, al mirar nuestra agenda de trabajo o al pensar en el fin de semana. Así se presenta sin dar la cara, escondida, a caballo de la simple inercia. Porque, ¿qué hay que hacer para dejarse llevar por la indiferencia, para aceptar la solicitud de una página pornográfica, para vivir a golpe de la imagen y el me gustas, para aceptar comentarios calumniosos o injustos de los amigos sobre terceras personas, para vivir el fin de semana como un simple desahogo o un perezoso  standby , para conformarse con trabajar lo justo sin dar lo mejor de nosotros mismos? Pues nada, solo dejarse llevar. La tentación siempre nos da facilidades susurrándonos que elegirla nos hará bien. Pero el Señor nos invita a ir con él al desierto, a luchar, a escarbar debajo de la velocidad insensata y perezosa de l...

LAS CUARESMAS DESÉRTICAS DE LA VIDA

Imagen