Entradas

DOMINGO XVII DEL TIEMPO ORDINARIO (1Re 3, 5.7-12; Sal 118, 57.72.76-77.127-128.129-130; Rom 8, 28-30; Mt 13, 44-52)

Imagen
Esto tienen de curioso, o de terrible, las parábolas: que se puede entender lo que dicen sin entender nada de lo que Jesús quiere decir con ellas. La razón es que Jesús no las cuenta para transmitir ideas sobre la vida o sobre Dios.  ¡No! Si las escuchamos así no entenderemos. Jesús quiere describir la vida bajo el reinado de Dios que ya está aconteciendo a su alrededor para que sepamos si estamos en sus dominios o no, y entonces reaccionemos en consecuencia. Por eso, lo verdaderamente determinante al escuchar una parábola es si, al oírla, nos reconocemos dentro o fuera de ese mundo de Dios que no es otro mundo, porque se ofrece aquí y ahora, aunque no coincide con las inercias de este mundo tal y como funciona. Y, además, qué es lo que decidimos respecto a ese mundo al oírla. Por eso, cuando Jesús termina alguna de sus parábolas dice: “El que tenga oídos que oiga”; o pregunta, como hace hoy: “¿Habéis entendido todo esto?”. Cuando los discípulos dicen que sí, él les empuja a contra...

CON QUÉ INFINITA DISCRECCIÓN (oración)

Imagen
 

DIOS QUE CUIDA DE TODO (Oración)

Imagen
 

DOMINGO XVI DEL TIEMPO ORDINARIO (Sab 12, 13.16-19; Sal 85, 5-6.9-10.15-16a; Rom 8, 26-27; Mt 13, 24-30)

Imagen
Nuestro trato con el mal requiere una mirada especial porque el mal no es simplemente mal, sino la mayor parte de las veces un bien deforme que no ha encontrado el camino armónico de venir a sí mismo. Los cristianos afirmamos que Dios todo lo hizo bien, sin que esto suponga que creemos que hubo un mundo perfecto antaño. Afirmamos más bien que su creación es buena toda entera, aunque le cueste eliminar los daños colaterales, a veces terribles, que genera mientras se encuentra a sí misma de la mano de Dios. Pero esto no es simplemente una idea sobre el mundo, sino una afirmación de fe que lleva consigo un compromiso para hacer fructificar todo, un compromiso con la vida para que pueda alegrarse de existir en todos. Sin embargo, al contacto con lo que nos hace daño, es fácil desesperar e intentar arrancarlo sin dar espacio a la paciencia y al esfuerzo por intentar entenderlo y aprender a manejarlo. Pasa por ejemplo con la fiebre o con el dolor físico o con la angustia psíquica que ensegui...

VIRGO CARMINUM (Canto)

Imagen