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DOMINGO IV DE CUARESMA (Sam 16, 1-13a; Sal 22, 1-6; Ef 5, 8-14; Jn 9, 1-41)

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Después de leer el evangelio de este domingo queda claro que Jesús quería dar la vista a todos los personajes y no solo al que en principio parecía el único ciego. También necesitaban reencontrar la vista los fariseos y los discípulos que ni siquiera sabían que no veían bien. ¿Cuál es la causa de su ceguera? En primer lugar, la insensibilidad para el dolor ajeno, ese ensimismamiento en la propia vida que nos separa de la fraternidad con la que Dios quiere bendecirnos. Pero también, en segundo lugar, el peso del mal que nos abruma y que debilita la sensibilidad del corazón para la belleza de la vida, señal y anticipo de la gloria que un día recibiremos. En este sentido, a la pregunta ¿qué es la depresión?, Jesús Quintero comentaba: “Pues es un estallido de lucidez. Ver la prisa, la contaminación, el consumo, los unos devorando a los otros, los conflictos internacionales, la guerra, la miseria, el agobio, el hambre. Cuando se ve eso muy claro puede estallar una depresión. Si vives en l...

La forma trinitaria de Dios. ¿Qué significa un Dios único en tres persona?

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Acabo de publicar en la revista Compostellanum , del Instituto Teológico Compostelano, un artículo titulado  La forma trinitaria de Dios.  ¿Qué significa un Dios único en tres persona? Puedes encontrarlo clicando AQUÍ 

DOMINGO III DE CUARESMA (Ex 17, 3-7; Sal 94, 1-9; Rom 5, 1-2.5-8; Jn 4, 5-42)

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No podemos vivir sin alimento y bebida. Y, sin embargo, esto no es suficiente. No podemos vivir sin todo lo material, el cuerpo y las cosas son nuestro hábitat y, sin embargo, no cabemos ni en él ni en ellas. No hace falta ser creyente para experimentar la sensación de que ni el cuerpo ni las cosas son suficientes. Necesitamos que estén permeadas de una sustancia que no se reduce a la carne y a la materia. Existe en nosotros un anhelo de espíritu, de algo que esté en las cosas, pero no se reduce a ellas, que esté en nosotros, pero no se reduce a la inmediatez del cuerpo. Cada día, como la samaritana, vamos a buscar el ‘agua’ necesaria para la vida; y, como los discípulos, salimos a conseguir el ‘alimento’ necesario para la supervivencia. Y, cada día, sentimos que necesitamos algo más y vivimos eso que dice Giuseppe Forlai, que “somos demasiado pequeños para experimentarlo todo y demasiado grandes para saciarnos con lo poco que experimentamos”. Por eso, no basta tener cada vez más, o co...

CONFERENCIA: La plenitud de la imagen. Cristo imago Dei - imago hominis

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DOMINGO II DE CUARESMA (Gen 12, 1-4a; 3, 1-7; Sal 32, 4-5.18-19.20.22; Tim 1, 8b-10; Mt 17, 1-9)

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Creíamos firmemente, queríamos creer así, seducidos por la belleza de la vida de Cristo, por su integridad y su coraje, por su misericordia y su humildad. Creíamos firmemente, queríamos creer así, sorprendidos por algún momento fugaz donde reconocimos que el Señor pasaba a nuestro lado acariciándonos el corazón y llenándolo de esperanza. Creíamos firmemente, queríamos creer así, acompañados por hermanos que Jesús mismo puso en nuestro camino para sostenernos, alentarnos, para celebrar la vida y soportar la muerte. Pero un día la vida nos trajo el peso de la cruz o simplemente nos lo anunció; el peso del dolor inútil, injusto, degradante, solitario, y tembló nuestra vida y nuestra fe porque sentimos que su fuerza se difuminaba como los sueños infantiles. Te habíamos transfigurado proyectando nuestros sueños en ti. Y creímos que ya estaba todo hecho con tenerte cerca, pero tu amor, que nos había mostrado la luz del cielo, parecía ahora ocultarse en un eclipse de vida. Y entonces nos llam...