DOMINGO XXXII DEL TIEMPO ORDINARIO (Sab 6, 12-16; Sal 62, 2-8;1Tes 4, 13-18; Mt 25, 1-13)
¿Quiénes son las vírgenes de la parábola? No creo que Jesús se dirija a todos de forma indiscriminada. Se habla de ellas como quienes viven emocionadas a la espera de la boda y se han preparado para ella, de las que están expectantes, de las que con traje de fiesta han cogido sus lámparas para esperar al esposo y entrar con él en la fiesta. Me recuerda a la emoción de “los que al escuchar la palabra enseguida la acogen con alegría” de la parábola del sembrador. En el fondo, creo que los protagonistas de la parábola son los discípulos que están con Jesús a los que lanza un aviso. Como ellos, muchos de nosotros sentimos ilusión, atracción, afecto por Jesús en algún tramo de nuestra vida, incluso le hemos entregado la vida. Pero habitualmente, después de un tiempo, “viene una dificultad o persecución por la palabra (por vivir su misma vida), enseguida sucumben”, y nos dormimos en las rutinas de la vida con el estribillo de “lo importante es ser bueno”, que termina por no significar nada. ...