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Mostrando entradas de mayo, 2021

¿CUÁNDO SE DISIPÓ DIOS?

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Tengo la sensación de que alguien dejó la gaseosa abierta. Estaba casi entera y hemos ido a preparar un tinto de verano porque la tarde llamaba a celebrar la vida, pero nos hemos dado cuenta de que estaba disipada y no teníamos nada que hacer con ella. Quizá algo de esto es lo que nos está sucediendo en estos momentos con Dios. Tengo la sensación de que está ahí, aunque disipado para casi todos; de que lo hemos dejado disipar y ya no dice nada. ¡Qué va a decir, nos preguntamos, la vida es lo que es! Y, sin embargo, lo echamos de menos de cuando en cuando, aun sin saberlo, porque la vida siempre quiere elevarse en sus alegrías y en sus llantos, en sus esperanzas y en sus dolores. Pero Dios no termina de funcionar, y la mezcla nos resulta artificial. Quizá, los que aún seguimos cerca de él, lo tengamos demasiado embotellado en fórmulas que se dan por supuesto, en oraciones sin relación, en ritos sin implicación o demasiado preocupados por el cumplimiento o por la estética; quizá lo hay

REFLEXIÓN PARA DOMINGO V DE PASCUA (Hch 9, 26-31; Sal 21, 26b-32; 1Jn 3, 18-24; Jn 15, 1-8)

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Nuestra vida posee el mismo ritmo de la naturaleza, estamos constituidos por estaciones. Entre ellas es fácil que haya alguna especialmente fecunda de forma que aparecemos en el mundo como rebosantes árboles frutales o espléndidos almendros en flor. En esos momentos tomamos una conciencia especial de nuestro valor. En la vida de fe esto sucede en todas las vocaciones y de muchas maneras. Son momentos de gozo.  Pero las estaciones pasan y la mayor parte del tiempo transcurre en periodos que sentimos como insustanciales, oscuros, monótonos, inútiles. En ellos existe la tentación de aferrarnos a nuestra gloria pasada negando la densidad y el valor del presente que vivimos. Es fácil verlo en nuestras opciones pastorales, que suelen tener un momento de gloria para terminar formando parte de una historia de momentos relativos, valiosos en su día, pero no absolutos. O en la misma vida matrimonial… ¡Cuántas críticas, cuántos enfrentamientos y también cuánta tristeza y melancolía, cuánto cini