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Mostrando las entradas etiquetadas como Cuaresma

MÚSICA PARA CUARESMA

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Hace poco he descubierto estas piezas de Pêteris Vasks que me parecen muy cercanas al tiempo de cuaresma.  Vasta dejarlas de fondo en el silencio de nuestra oración.  Creo que ayudan a escuchar el camino de la humanidad, sus anhelos, sus silencios, su dolor, su espera de la tierra prometida...      ...  y presentarse ante Dios con un corazón común. El primero se titula  Luz distante  (¡Qué adecuado!) (29 minutos) https://www.youtube.com/watch?v=DiJVIqVYb1w El segundo Presencia, (como la columna de nube que acompañaba al pueblo en el desierto) (36 minutos) https://www.youtube.com/watch?v=fSA7pw11WqQ Y otro más corto (5'30 minutos) con un texto de la Madre Teresa de Calcuta: "El fruto del silencio es la oración; el fruto de la oración es la fe; el fruto de la fe es el amor; el fruto del amor es el servicio; el fruto del servicio es la paz".  https://www.youtube.com/watch?v=vPsKbB7qeJk

EL DESIERTO EN CASA - VI. El horizonte

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Uno de los pasajes más difíciles de entender de la Biblia es la negativa de Dios a dejar entrar a Moisés en la tierra prometida. Cuando ya está a tiro de piedra Moisés sube al monte Nebo y desde allí contempla la tierra prometida que Dios va a dar a su pueblo, pero allí muere.  Para mí esta subida no es sino el movimiento de oración de Moisés que le hace comprender, en cada paso que ha dado por el desierto, la verdad de la palabra que les ha guiado. Es en la oración, en la intimidad que se eleva al cielo (en el monte) donde puede ver esta tierra cuando el pueblo no la ve. Se trata de un don de Dios, que podemos ver en nosotros también. Se trata de hacernos creer en su promesa, de hacernos saber que el futuro que promete al camino de nuestra vida es real, aunque no lo podamos recibir nunca del todo en esta vida, y de darnos fuerzas para avanzar hacia él. De esta manera, cuándo cultivamos la oración el Señor nos hace saber, como a Moisés, que el esfuerzo de nuestro camino no es en va...

EL DESIERTO EN CASA - V. Un desierto siempre más amplio

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A veces los desiertos que se nos vienen encima son pasajeros y el tiempo, la ayuda de los demás y nuestra voluntad puede con ellos. Y allí podemos ver a Dios, en la presencia de nuestros samaritanos y en la fuerza de nuestra voluntad. Sin embargo, otros parecen no terminar nunca, como si nos fueran a acompañar hasta el final. De hecho, el desierto de Israel duró una generación, y ninguno de los que salió de Egipto entró en la tierra prometida. Este dato parece advertirnos que, en determinadas ocasiones, vamos a encontrar en nosotros desiertos que no necesitan de fuerza de voluntad, sino de humildad para reconocernos frágiles vasijas de barro, como decía Pablo. A veces se tratará de una enfermedad crónica, otras de una situación irresoluble que nos acompaña, otras de algún pecado que nos vence de continuo… En esas situaciones lo que primero aparece en nuestro corazón es la queja e incluso el resentimiento. Sin embargo, el camino en est...

EL DESIERTO EN CASA - III. Las fuentes de la vida en el desierto

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La sed cayó sobre los israelitas casi inmediatamente después de terminar la celebración de la liberación, justo cuando la vida parecía ya a salvo. Por eso podemos decir que la sed es el signo del desierto en el interior del propio cuerpo. Sin embargo, después de los primeros momentos de quejas y depresión, comenzaron a caminar acompañados por una roca-manantial que, afirman los textos, les acompañó durante todo el recorrido.  También nosotros, en este desierto que hemos y estamos viviendo, seguramente hayamos encontrado pequeñas fuentes de sentido, de aliento, de fuerza, de vitalidad… Pequeñas fuentes que nos han acompañado y ayudado a no dejar que la sed de vida normal, cálida, buena… que no teníamos nos tragara. Pequeñas fuentes que han sido personas, acciones, realidades que, aunque las teníamos a mano, no valorábamos y agradecíamos de forma significativa. Para los cristianos, todo lo que alienta y sostiene la vida procede de un mismo manantial del que continuamente nacemos y ...

EL DESIERTO EN CASA - II. Caminar juntos, a pesar de ser distintos

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En el desierto los israelitas caminan como pueblo. Todos han sido arrojados al desierto, todos sienten la misma sed y el mismo miedo, todos tienen la misma esperanza de una tierra nueva. Se miran unos a otros y pueden ver el mismo barro anhelante de vida. Por muy distintos que sean pertenecen al mismo pueblo arrojados a esa “tierra poblada de aullidos”. El paso por el desierto es una oportunidad única para reconocernos miembros de una misma humanidad necesitada de comprensión, ayuda y esperanza; para aprender a caminar juntos compartiendo la vida. Aunque es verdad que en el desierto la tentación del “sálvese quien pueda” se hace más fuerte. Venir al desierto que se nos ha metido en casa en este tiempo de cuaresma significa preguntarnos si nos ha servido para acercarnos más a los demás o para preocuparnos solo de nosotros mismos. En el sa...

EL DESIERTO EN CASA - I. Estamos en el desierto y no hay marcha atrás

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Así se vio Israel, en el desierto y sin marcha atrás. No podía volver a su antigua situación y lo que veía en su presente era un camino difícil que no mostraba apenas indicadores de vida. Puedes contemplar la imagen y explicitar ante el Señor tu situación concreta . Tus pérdidas, tus miedos, tus inseguridades, tu malestar, tu enfado con la situación… y ponerla en sus manos, como si quisieras que el Señor la conociera de primera mano, por tu boca. Hazlo con confianza incluso si tienes que mostrarle por momentos tu rabia. Termina recitando el salmo 77 despacio , recordando que Israel fue conducido y salvado finalmente por Dios: Alzo mi voz a Dios gritando, alzo mi voz a Dios para que me oiga. En mi angustia busco a Dios; de noche extiendo las manos sin descanso, y mi alma rehúsa el consuelo. Cuando me acuerdo de Dios gimo, y meditando me siento desfallecer. Sujetas los párpados de mis ojos, y la agitación no me deja hablar. Repaso los días antiguos, recuerdo los años rem...

EL DESIERTO EN CASA. Propuesta de camino cuaresmal

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Existe una tradición en el libro del Éxodo, escondida entrelíneas de los textos que han dominado la redacción del libro, que habla de la salida de Egipto como una expulsión del pueblo de Israel de la tierra de Egipto al desierto. Me gustaría utilizarla para reflexionar sobre el sentido que podemos dar a la cuaresma este año. La razón es que antes de que pensemos en la imagen del desierto como un lugar donde ir para encontrar lo esencial de nosotros mismos, este nos ha invadido en múltiples formas, dejando nuestras vidas llenas de pobreza, dolor, incertidumbre… en una situación cuaresmal existencial. Es como si el COVID nos hubiera expulsado al desierto metiendo las arenas del desierto en nuestra propia casa obligándonos a atravesar a todos, de diferentes maneras, pero a todos, una estepa existencial que requiere fuerza y confianza. En esta perspectiva la cuaresma litúrgica puede ser una invitación a reconocer los gestos, situaciones, realidades con los que Dios acompañó al pueblo d...