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Mostrando entradas de septiembre, 2022

DOMINGO XXVI DEL TIEMPO ORDINARIO. CICLO C (Am 6,1a.4-7; Sal 145,7-10; 1Tim 6,11-16; Lc 16,19-31)

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Quizá parezca extraño, pero algunas afirmaciones de Jesús que parecen describir lo que sucederá no son simplemente profecías descriptivas, sino sobre todo advertencias que se ofrecen justamente para que no se cumpla lo que dicen. Así, por ejemplo, sucede con la parábola del juicio final de Mateo 25 o con la parábola que el evangelio nos da hoy para meditar. Lo que realmente pretende Jesús es que reaccionemos y que la lógica de nuestras acciones no convierta el mundo en una trampa mortal para nuestra vida. Por eso cuando habla de perdición, de “infierno”, no describe lo que hay o lo que habrá, sino lo que es capaz de crear nuestra vida cuando la degradamos pensando en nosotros mismos, lo que puede devolvernos una vida maltratada en sus relaciones. Por eso lo que de verdad pretende Jesús al pronunciar esos juicios es que no se cumplan, como cuando una madre le dice a su hijo pequeño: “como toques el enchufe te doy una torta”. Por eso, a mi modo de entender, esta parábola no nos invit...

AHORA QUE SE HAN TERMINADO LAS VACACIONES

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Las vacaciones tienen dos dimensiones fundamentales, una lúdica y otra de descanso y rehabilitación. En cuanto a la primera, las vacaciones nos recuerdan que los seres humanos necesitamos del juego, de lo que nos hace disfrutar, y que el mundo -dicho en creyente- ha sido creado no solo para trabajar sino para gozar. En las vacaciones, se trata de encontrar placeres que otros momentos no nos permiten: parques temáticos, excursiones a la montaña, verbenas y conciertos… En cuanto a la segunda, las vacaciones nos recuerdan que lo que nos da valor no es la actividad productiva sin más, y que esta, si dejamos que absorba nuestra vida, termina por agotarla y deformarla. El mismo Jesús dice a sus discípulos: “Venid conmigo a un sitio solitario a descansar un poco”; y comenta el evangelista: “porque era tanta la gente y tantos los trabajos que parecían tener que afrontar que no tenían tiempo ni para comer”. Se nos puede olvidar por qué y para qué trabajamos, que lo hacemos para crear un mundo d...

DOMINGO XXV DEL TIEMPO ORDINARIO. CICLO C (Am 8,4-7; Sal 112, 1-8; 1Tim 2,1-8; Lc 11,1-13)

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Astucia. No para esquivar el Evangelio con justificaciones sacadas incluso de la palabra de Dios. No. Astucia, por el contrario, para atravesar el territorio de la vida sorteando las trampas del pecado que nos rodean y que están sembradas también en nuestro interior. Astucia vestida de atención, humildad y coraje. Esto es lo que nos plantea el Evangelio de este domingo invitándonos a afrontar las posibilidades y las limitaciones de la vida a la luz de la presencia de Dios, como hijos de la luz que no se dejan envolver por las sombras para sumarse el banquete de la superficialidad, la indiferencia y el cinismo del mundo. Astucia para advertir las trampas con las que el mal nos roba la preocupación de estar a la altura de nosotros mismos según la medida de Dios para nosotros. Astucia para caminar en medio de las tentaciones y astucia para saber que en su terreno apenas resistiremos unos pasos sin ser envueltos por la atracción de sus susurros, y, por tanto, astucia para retirarnos hu...

Imaginar algo mejor

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La novelista J.K. Rowling pasará a la historia por la creación de la saga de Harry Potter, en la que el protagonista y sus compañeros deben aprender a enfrentarse, en el trayecto que va de su niñez a su primera juventud, a un mundo donde los poderes de la magia y la hechicería pueden ser utilizados tanto para el bien como para el mal. Todo en el Colegio Hogwarts es ficción y, a la vez, todo es real. Seguramente en el corazón de la autora, que conocía la oscuridad del mundo, ardía el deseo de orientar a los más jóvenes. Años más tarde, delante de los graduados de Harvard, decía: “Si decidís utilizar vuestra posición y vuestra influencia para alzar la voz en nombre de aquellos que no la tienen; si decidís identificaros no solo con los poderosos, sino con aquellos que se sienten indefensos; si conserváis la capacidad de imaginar la vida de quienes no gozan de vuestros privilegios, vuestras orgullosas familias no serán las únicas que se alegrarán de vuestra existencia, sino también miles...

DOMINGO XXIV DEL TIEMPO ORDINARIO. CICLO C (Ex32,7-14; Sal 50, 3-4.12-13.17.19; Tim 1,12-17; Lc 15,1-32)

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En una famosa canción de Marvin Gaye alguien dice: “Escucha, cariño: No hay montaña tan alta, no hay valle tan profundo, no hay río lo suficientemente ancho… Si me necesitas, llámame, no importa dónde estés, no importa lo lejos que estés… simplemente di mi nombre, estaré allí a toda prisa, no tienes que preocuparte”. ¿Puede decirse algo más? El que habla parece decir que solo escuchará la necesidad y que, a su amor, eso le bastará para moverse. ¿Se puede llegar a más? Creo que sí, porque ¿y si estuviéramos lejos y no supiéramos llamar o no quisiéramos porque la presencia del que llega nos descubre la miseria a la que hemos llegado? Necesitaríamos alguien que no solo llegara, sino que en su llegada convirtiera nuestra tiniebla en luz, alguien cuya discreción no dejara de envolvernos y cuya cercanía no olvidara la paciencia. Y esto es lo que creo que afirman de Dios los conocidos versículos del salmo 139: “¿Adónde iré lejos de tu aliento, adónde escaparé de tu mirada? […] si me acuesto...

DOMINGO XXIII DEL TIEMPO ORDINARIO. CICLO C (Sab 9,13-19; Sal 89, 3-6.12-13.14.17; Flm 9b-10.12-17; Lc 14,25-33)

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Todo el mundo tiene miedo a la letra pequeña de los contratos, de tal manera que siempre se nos invita a leer bien todas sus cláusulas, para no llevarnos luego sorpresas inesperadas. Y es que nadie da duros a cuatro pesetas (o euros a ochenta céntimos). La razón de eso que llamamos ‘letra pequeña’ no es simplemente que nos quieran engañar. Puede que algunas veces sí, pero si lo hacen es porque habitualmente queremos resolver demasiado deprisa las cosas como si no tuvieran su precio, sus fatigas y sus efectos secundarios en este mundo, en esta sociedad, en esta vida, y juegan con nuestro autoengaño. Tendemos a escondernos el peso, los sinsabores y las dificultades que conlleva la vida y sus actividades. Sin embargo, todo lo bueno, si es verdad que alguna vez se nos regala, viene con un libro de instrucciones de trabajo sobre su permanencia, y si no se cumplen… ya sabemos lo que pasa. Valga esta experiencia cotidiana para escuchar el evangelio de hoy, en el que Jesús parecería que está q...